Por William New
Los Estados miembros de la OrganizaciÃģn Mundial de la Propiedad Intelectual adoptaron formalmente el pasado viernes un nuevo Programa para el Desarrollo, imprimiendo asà una perspectiva mÃĄs amplia del desarrollo a todas sus actividades. Los detalles sobre su aplicaciÃģn se establecerÃĄn mÃĄs adelante.
âEste es un gran dÃaâ, comentÃģ el Embajador de Argentina Alberto Dumont durante una conferencia de prensa. âNuestro grupo estÃĄ muy satisfecho con el resultado obtenidoâ. Sin embargo, aÃąadiÃģ, âindudablemente no hemos llegado al final del caminoâ.
En la reuniÃģn de la Asamblea se aprobÃģ la creaciÃģn de un nuevo ComitÃĐ sobre Desarrollo y Propiedad Intelectual, que el prÃģximo aÃąo celebrarÃĄ dos reuniones de cinco dÃas cada una. Su principal labor serÃĄ la ejecuciÃģn de 45 propuestas acordadas sobre la reforma de la OMPI, 19 de ellas (que requieren un nivel de recursos financieros o humanos relativamente bajo) de aplicaciÃģn inmediata. La lista de las 19 propuestas estÃĄ disponible aquÃ. La lista completa de 45 propuestas puede consultarse aquà como documento A/43/13 REV. en forma de anexo.
El nuevo programa âha hecho posible la renovaciÃģn de esta instituciÃģnâ, dijo Guilherme Patriota, Ministro Consejero de la MisiÃģn de Brasil, que negociÃģ intensamente esta cuestiÃģn durante los Últimos tres aÃąos. âEstamos renovando el mandato de la OMPI, oxigenÃĄndolo de nuevoâ.
âLa organizaciÃģn se sentÃa insegura respecto a la amplitud de su mandatoâ, seÃąalÃģ Patriota. Y con el surgimiento de âtoda una serie de cuestionesâ relacionadas con las nuevas tecnologÃas, han surgido nuevos conceptos como el acceso al conocimiento o los sistemas alternativos de concesiÃģn de licencias. âLa idea es darle un pequeÃąo giro a la orientaciÃģn de la organizaciÃģn para que pueda hacer frente a los nuevos desafÃosâ, afirmÃģ. âEste es el comienzo para muchas de estas cuestionesâ.
El Programa para el Desarrollo podrÃa permanecer en la OMPI durante muchos aÃąos. En la Asamblea celebrada esta semana, los Miembros estÃĄn considerando destinar tal vez veinte millones de francos suizos a actividades relacionadas con el desarrollo en 2008 y 2009 (aclaraciÃģn: esta suma es para un programa mÃĄs amplio relacionado con âlos usos estratÃĐgicos de la PI para el desarrolloâ, no sÃģlo para el Programa para el Desarrollo). Pero en el prÃģximo bienio se sabrÃĄ con mayor certitud quÃĐ presupuesto serÃĄ necesario asignar a estas actividades, seÃąalÃģ Dumont.
La idea de un Programa para el Desarrollo surgiÃģ en la OMPI a travÃĐs de una propuesta presentada por Argentina y Brasil en la reuniÃģn de la Asamblea General en 2004, y otros 13 Amigos del Desarrollo apoyaron la propuesta y la impulsaron lo largo de tres aÃąos de negociaciones.
Los paÃses en desarrollo prometieron permanecer atentos para garantizar que las propuestas plenamente acordadas sean ejecutadas. âLa aplicaciÃģn de estas decisiones no ocurrirÃĄ de la noche a la maÃąanaâ, seÃąalÃģ Dumont. âAlgunas requerirÃĄn tiempo, numerosos debates y mucha voluntad polÃticaâ.
Algunas de las propuestas mÃĄs importantes incluyen el establecimiento de normas, la transferencia de tecnologÃa y una estructura para integrar el desarrollo en la organizaciÃģn, afirmÃģ Dumont. En las propuestas se plantea una reforma de la OMPI como instituciÃģn, particularmente en lo que se refiere a la asistencia tÃĐcnica que ofrece, la cual se ha criticado en algunas ocasiones debido a lo inadecuada que resulta en los paÃses menos adelantados.
Y en el largo plazo, dijo, âhay algunas cuestiones sustantivas relacionadas con propiedad intelectual y desarrollo que requieren un anÃĄlisis profundoâ.
Las evaluaciones del impacto en el desarrollo son una oportunidad para que la OMPI se involucre en el anÃĄlisis econÃģmico y pueda colaborar con las evaluaciones, dijo Patriota.
La aprobaciÃģn de un nuevo programa de la OMPI para el desarrollo podrÃa tener repercusiones en la labor de la organizaciÃģn, en particular en el tema de las patentes, en donde existe una relaciÃģn âmuy claraâ, seÃąalÃģ Dumont. Sin embargo, podrÃa afectar igualmente a otras organizaciones internacionales, como por ejemplo a la OrganizaciÃģn Mundial de la Salud en su trabajo sobre propiedad intelectual, innovaciÃģn y salud pÚblica, comentÃģ. âYo dirÃa que los vÃnculos estÃĄn ahÃâ.
Las negociaciones del Programa para el Desarrollo dieron varios giros durante tres aÃąos y tropezaron con la resistencia de los paÃses desarrollados, y en cierta medida de la OMPI, pero los Amigos del Desarrollo se empeÃąaron en que el asunto del programa mantuviera un elevado nivel de importancia.
Dumont comentÃģ que le resulta impresionante que un programa como este haya sido aprobado en ese periodo de tiempo. âPodrÃamos decir que sÃģlo tomÃģ tres aÃąosâ, menos que la mayorÃa de las negociaciones multilaterales, seÃąalÃģ.
Los Amigos del Desarrollo incluyen a Argentina, Bolivia, Brasil, Cuba, Ecuador, Egipto, IrÃĄn, Kenya, PerÚ, RepÚblica Dominicana, Sierra Leona, SudÃĄfrica, TanzanÃa, Uruguay y Venezuela.
Varias organizaciones no gubernamentales desempeÃąaron un papel decisivo en el proceso del Programa para el Desarrollo. Algunos de los grupos fueron Knowledge Ecology International, Electronic Frontier Foundation, el Centro para el Derecho Ambiental Internacional, el Centro Internacional de Comercio y Desarrollo Sostenible, IP Justice, la Red del Tercer Mundo, la FederaciÃģn Internacional de Asociaciones e Instituciones Bibliotecarias y la Library Copyright Alliance, y el Centro de TecnologÃa y Sociedad de la Escuela de Derecho de la FundaciÃģn Getulio Vargas de RÃo de Janeiro, asà como la organizaciÃģn intergubernamental Centro Sur.

