Por Tove Iren S. Gerhardsen
NUEVA YORK – Un funcionario de Estados Unidos, quien expuso las razones por las que Estados Unidos decidiĂł solicitar la celebraciĂłn de consultas con China en el marco del mecanismo de soluciĂłn de diferencias de la OrganizaciĂłn Mundial del Comercio (OMC) debido a supuestas violaciones de la ley de comercio relacionadas con los derechos de la propiedad intelectual y el acceso a los mercados, recibiĂł un fuerte apoyo de la industria y del colectivo de abogados y debiĂł tambiĂ©n enfrentar una crĂtica igual de feroz en una reciente conferencia.
El 10 de abril, Estados Unidos presentĂł dos reclamaciones contra China en la OMC. [Pueden consultarse las reclamaciones en cuestiĂłn en www.ip-watch.org.]
En un evento organizado en la Fordham University el pasado 13 de abril, Victoria Espinel, de la Oficina del Representante de Estados Unidos para Cuestiones Comerciales Internacionales (USTR), sostuvo que Estados Unidos ha trabajado con China durante “muchos años” y que se han tomado medidas enĂ©rgicas, pero que aĂşn subsisten “problemas especĂficos relacionados con la OMC”.
Entre las cuestiones más importantes pueden citarse los umbrales chinos para las cantidades más bajas de productos pirateados o falsificados (en tĂ©rminos de beneficios ilegales o del nĂşmero de copias ilegales) que exigirĂan responsabilidad penal. Uno de los umbrales fue fijado en 1.000 copias pirateadas de una obra, hasta una semana antes de que Estados Unidos solicitara la celebraciĂłn de consultas, momento en que el umbral se modificĂł a 500 copias, informĂł Espinel. AñadiĂł que, con frecuencia, las redadas dieron como resultado cantidades apenas inferiores a los umbrales, lo que posibilitĂł una protecciĂłn segura contra acciones penales.
Otras cuestiones son la aplicaciĂłn de medidas de aduanas asĂ como la protecciĂłn del derecho de autor durante los exámenes de contenido con fines de censura, dijo Espinel. Por esta cuestiĂłn de censura, mientras que el gobierno realiza el examen de nuevos libros y de otras obras, esos materiales no pueden estar protegidos por derecho de autor al tiempo que prácticamente todo está disponible en versiĂłn pirateada durante ese perĂodo, aclarĂł. El alcance de la responsabilidad penal es tambiĂ©n una cuestiĂłn que inquieta a Estados Unidos, que espera tener mayor claridad sobre si China ha resuelto una situaciĂłn preocupante: no se puede considerar responsables a los individuos que se sorprenda copiando pelĂculas excepto cuando distribuyan las obras audiovisuales, sostuvo Espinel.
En lo que se refiere al acceso a los mercados, Espinel mencionĂł que habĂa problemas con los derechos de importaciĂłn y distribuciĂłn relacionados con material protegido por derecho de autor, lo que parece incompatible con lo dispuesto en el Acuerdo de la OMC sobre el Comercio de Servicios y en el protocolo de adhesiĂłn de China a la OMC.
La actuaciĂłn de Estados Unidos recibiĂł un fuerte apoyo por parte de algunos participantes. Eric Smith, del bufete de abogados Smith, Strong & Schlesinger con sede en Washington DC, que representa a titulares de derecho, dijo que el Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de la Propiedad Intelectual Relacionados con el Comercio (ADPIC) “no es una cuestiĂłn de buena voluntad” sino que exige el cumplimiento de obligaciones internacionales.
Pero Peter Yu, profesor de la Facultad de Derecho de la Michigan State University, opinĂł que la actuaciĂłn de Estados Unidos “no fue el mejor camino”. SeñalĂł que ninguna persona con la que consultĂł sobre el tema, incluidos ex funcionarios de Estados Unidos, indicĂł que los asuntos de propiedad intelectual tuvieran mayor importancia que las cuestiones cambiaras y la no proliferaciĂłn nuclear en China.
Yu sostuvo que no era conveniente ejercer presiĂłn para exigir un gobierno más fuerte en China. ElogiĂł a Estados Unidos por centrarse en cuestiones especĂficas, pero afirmĂł que hay acontecimientos produciĂ©ndose desde abajo, que, segĂşn Yu, son mejores que una estrategia inversa (descendente).
SegĂşn Sir Hugh Laddie, de Rouse & Co. International y del University College London, el asunto es “absolutamente absurdo”. Dijo que si China no estuviera intentando actuar con eficiencia, serĂa aceptable, pero, segĂşn Laddie, este paĂs ha logrado impresionantes mejoras durante los Ăşltimos 15 años. AñadiĂł que China estaba formando cientos de jueces para que se convirtieran en especialistas en propiedad intelectual.
TambiĂ©n explicĂł que no serĂa práctico para China organizar redadas contra cada individuo al tiempo que comentĂł que cuando habĂa hecho unas compras en Nueva York tambiĂ©n se habĂa encontrado con mercaderĂa pirateada en esa ciudad. AñadiĂł que China estaba realizando un “trabajo sorprendente” y que si ese paĂs tuviera que hacer más, no tendrĂa más efectivos policiales para abordar otras cuestiones en el paĂs.
Otro de los temas es el empleo, señalĂł Laddie, y observĂł que la industria de mercancĂas pirateadas se sirve de millones de personas en China. Sostuvo que, presumiblemente, no serĂa aceptable para la OMC dejar a millones de individuos sin empleo de la noche a la mañana. Laddie además dijo que Estados Unidos habĂa “simplemente ignorado” un caso sobre derecho de autor que se habĂa presentado en su contra en la OMC y añadiĂł que “al menos China tendrĂa que hacer lo que hace Estados Unidos”.
Wang Qian, de la Intellectual Property School de East China University of Politics and Law de Shangai, dijo que si bien la piraterĂa era incorrecta y debĂa combatĂrsela, no estuvo de acuerdo con el caso en cuestiĂłn. SeñalĂł que el pirata, es decir, segĂşn sus palabras, el “ladrĂłn”, es un subproducto de los problemas sociales ya que esas personas están por lo general desempleadas.
Wang afirmĂł que Estados Unidos no deberĂa presionar a China para que este Ăşltimo adopte medidas estrictas, sino que más bien deberĂa prestarle asistencia para fomentar la sensibilizaciĂłn sobre el tema. “Necesitamos tiempo”, declarĂł.
Un participante dijo que Ă©ste era un “caso de suma importancia” ya que, en particular durante el perĂodo de consultas, las normas del Acuerdo sobre los ADPIC se interpretarán y se demostrará que ese acuerdo no es una cuestiĂłn de “aspiraciones” sino que es “algo real”. Esto será importante para que el Acuerdo sobre los ADPIC preserve su eficacia en un futuro, añadiĂł.
SegĂşn se informĂł, la presiĂłn ejercida por el sector industrial de Estados Unidos ha contribuido a la decisiĂłn de ese paĂs de proseguir con el caso, pero una fuente de Estados Unidos dijo que los dos gobiernos han trabajado durante meses en un Ăşltimo esfuerzo por encontrar un punto comĂşn para resolver las cuestiones planteadas por Estados Unidos y que no lo han logrado. Estados Unidos puede llevar el caso a la etapa siguiente en los prĂłximos 60 dĂas si las consultas no producen un resultado satisfactorio. A finales de abril, Canadá se sumĂł a las consultas.
Para este informe se contĂł con la colaboraciĂłn de William New.

